viernes, 4 de septiembre de 2009

CAMINO

Camino,

camino, camino, camino junto al amigo piedra,

junto a Lautaro, Manuel, Alvaro España y otros tantos,

camino por nubes, por lagunas, campos y carreteras

por industrias abandonadas, por cerradas estaciones de tren

por todo lo que la post modernidad ha marginado

como los hombres de su futuro, como los hombres de si mismos,

como los hombres y mujeres de su (im)propia sociedad

solos y marginados, extranjeros en su esencia,

condenados a su pasado, a sus antepasados, a las eternas castas

de los mestizos y los morenos, de los sin raíces y los sin tierra

de los conquistados, de los vencidos, de los allanados, de los secuestrados en casa

camino

camino, camino, camino por senderos que llevan a una europea ciudad llamada utopía

a la ciudad de los sueños, de la sínica ‘libertad igualdad y fraternidad’

a la ciudad de los negros, de los punks, de los obreros

de las prostitutas y los borrachos, de los maquinistas y tipógrafos

de María Magdalena y Luís Emilio Recabarren

de lenin y Jesucristo

de Pedro y Judas

del coronel Aureliano Buendía, que no firma la paz,

que una y otra vez reaparece de las sombras en ejércitos invencibles

en subversiones generales de la patria

camino por desiertos interminables, inundados de miseria

camino por océanos secos de riqueza

camino por los cerros, como dijera Pablo de Rokha, encadenados a la miseria

camino por los puertos, doy vueltas que parecen no tener sentido

por los campos y ciudades, de sur a norte; de norte a sur,

por toda América latina, para encontrarme con mi familia, con mis hermanos, tíos, primos y sobrinos

para darnos cuenta de que somos victimas de un mundo enfermo y ver como la ambición puede ganar, puede ganar, puede ganar.

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