Camino,
camino, camino, camino junto al amigo piedra,
junto a Lautaro, Manuel, Alvaro España y otros tantos,
camino por nubes, por lagunas, campos y carreteras
por industrias abandonadas, por cerradas estaciones de tren
por todo lo que la post modernidad ha marginado
como los hombres de su futuro, como los hombres de si mismos,
como los hombres y mujeres de su (im)propia sociedad
solos y marginados, extranjeros en su esencia,
condenados a su pasado, a sus antepasados, a las eternas castas
de los mestizos y los morenos, de los sin raíces y los sin tierra
de los conquistados, de los vencidos, de los allanados, de los secuestrados en casa
camino
camino, camino, camino por senderos que llevan a una europea ciudad llamada utopía
a la ciudad de los sueños, de la sínica ‘libertad igualdad y fraternidad’
a la ciudad de los negros, de los punks, de los obreros
de las prostitutas y los borrachos, de los maquinistas y tipógrafos
de María Magdalena y Luís Emilio Recabarren
de lenin y Jesucristo
de Pedro y Judas
del coronel Aureliano Buendía, que no firma la paz,
que una y otra vez reaparece de las sombras en ejércitos invencibles
en subversiones generales de la patria
camino por desiertos interminables, inundados de miseria
camino por océanos secos de riqueza
camino por los cerros, como dijera Pablo de Rokha, encadenados a la miseria
camino por los puertos, doy vueltas que parecen no tener sentido
por los campos y ciudades, de sur a norte; de norte a sur,
por toda América latina, para encontrarme con mi familia, con mis hermanos, tíos, primos y sobrinos
para darnos cuenta de que somos victimas de un mundo enfermo y ver como la ambición puede ganar, puede ganar, puede ganar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario