Como un niño, aprendía a hablar.
Mas, yo aprendía a hacerlo con las manos y las cuerdas
y hoy aprendí a decir una nueva palabra: emancipación.
Palabra que carga el peso revolucionario de la adultez, que aun no sé articular, como tal,
me limito a deletrearla como arpegio, con las manos hablo y canto, con la boca sueño, con los ojos pienso y con mi guitarra escribo un mundo.
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